
El embarazo promedio dura unas 40 semanas (280 días) después del último período menstrual, pero solamente un 5% de las mujeres dan a luz en la fecha probable. Se trata de un embarazo postérmino si pasa de las 42 semanas.
La importancia de estos embarazos radica en que el número de complicaciones aumenta a medida que transcurre el tiempo. De 40 a 42 semanas el riesgo es pequeño, pero después de las 42 semanas alcanza niveles muy elevados. La peor complicación es la muerte perinatal. Las probabilidades de está aumentan después de la semana 41 y 42 y se duplican a las 43 semanas.
El aumento en la tasa de mortalidad en los embarazos posfecha se relaciona con varios factores, incluidos los siguientes:
- La placenta funciona eficientemente solo durante un período de tiempo, unas 40 semanas. Si la placenta no puede enviar suficientes nutrientes al bebé, es posible que el bebé pierda algo de peso al quedarse dentro del útero.
- En los embarazos posfecha, el volumen de líquido amniótico puede disminuir. Generalmente después de las 40 semanas queda suficiente líquido amniótico, pero a veces el volumen desciende a un punto que los médicos consideran demasiado bajo y así el cordón umbilical puede comprimirse y necesitar el nacimiento de bebé.
- En ocasiones, los bebés hacen su primera evacuación dentro del útero; cuanto más dure el embarazo, mayores probabilidades de que esto suceda. El bebé puede aspirar ese espeso meconio antes o durante el parto, lo cual ocasiona problemas respiratorios en los primeros días o semanas después del parto.
- En un embarazo posfechado en el cual la placenta sigue funcionando normalmente, el bebé sigue creciendo, por lo tanto, los bebés posfechados tienen mayor riesgo de macrosomia.

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