
El feto crece dentro de una bolsa de agüa llamada saco amniótico, que contiene líquido amniótico. La cantidad de este aumenta conforme aumenta el embarazo, siendo máximo a las 34-36 semanas, después de lo cual comienza a disminuir gradualmente. Durante la segunda parte del embarazo, el líquido amniótico está constituido principalmente de orina fetal. El feto orina en el saco y luego también se traga el líquido con lo cual ayuda al crecimiento, desarrollo de los órganos internos, principalmente el pulmón.
Los aumentos o disminuciones menores generalmente no son problemáticos, pero si constituyen un signo de alerta para nosotros. Las grandes variaciones en el volumen del líquido amniótico pueden ser indicios de otros problemas.